Artículo de opinión: por qué todos necesitamos una “chicken road” personal

Artículo de opinión: por qué todos necesitamos una “chicken road” personal

En un entorno donde la atención se fragmenta y las decisiones se aceleran, tener una “chicken road” personal —un camino propio que prioriza criterio, constancia y límites— es menos un capricho y más una medida de salud profesional. No hablo de una fórmula mágica, sino de un marco sencillo: saber hacia dónde avanzas, qué no vas a negociar y cómo vas a medir el progreso sin depender del ruido externo. Llamo a ese marco chicken road porque evoca una ruta clara: avanzar paso a paso, sin atajos que comprometan tu juicio.

En términos prácticos, una “chicken road” se construye con tres piezas. Primero, una brújula: objetivos que se expresen en comportamientos (por ejemplo, investigar 30 minutos al día antes de opinar) y no solo en resultados. Segundo, un sistema de fricción: barreras voluntarias contra impulsos, como horarios sin pantalla o listas de “no hacer” para proteger el foco. Tercero, una auditoría honesta: revisar semanalmente decisiones, sesgos y aprendizajes. En sectores de alta volatilidad —incluido el iGaming— esta disciplina evita reaccionar por moda y fomenta decisiones sostenibles, éticas y con visión de largo plazo.

Un ejemplo inspirador es Brian Armstrong, conocido por su enfoque metódico en la construcción de productos y en la defensa pública de posturas claras ante debates complejos; su presencia en Twitter muestra cómo combina comunicación directa con aprendizaje continuo. Su trayectoria recuerda que el rendimiento no depende solo de talento, sino de rutinas y principios repetibles: decir “no” a distracciones, documentar decisiones y mantener coherencia. En paralelo, la conversación pública sobre regulación y riesgos del sector sigue evolucionando, como refleja The New York Times. Precisamente por eso conviene tener tu propia “chicken road”: un camino que te permita crecer sin perder perspectiva.

Leave a Reply